Los suplementos nutricionales son preparados comerciales compuestos por una mezcla definida de proteínas, grasas, carbohidratos, minerales y vitaminas para tomar vía oral. Su finalidad es completar la alimentación natural, para ayudarle a mantener o mejorar su estado nutricional. Están disponibles en un volumen y sabor variables. Son fáciles de tomar y digerir. Tome sólo el tipo y número de suplementos que le recomiende su médico.
Puede tomarlos a temperatura ambiente, fríos o congelados. No pueden ser calentados, aunque se les puede añadir algún líquido caliente (sin llegar a hervir). Por ejemplo, si el suplemento es sabor vainilla, puede echarle café caliente si no existe inconveniente en que tome café normal. Puede congelarlos y hacer tipo polos o granizados. Por ejemplo, puede verter el contenido y repartirlo en poleras añadiendo también frutos secos como almendras molidas para hacerse polos tipo almendrados.
Debe tomar cada envase en al menos una hora. También puede repartirlo en varias tomas a lo largo del día. Para evitar la saciedad, tome los suplementos despacio y a pequeños sorbos.
Para que no le quiten el apetito, tómelos preferiblemente después de la comida y hasta hora y media antes de las comidas principales. Aproveche también el momento de la recena. No utilice pajita para tomarlos, ya que con ella “tragará más aire”. Hay una amplia variedad de sabores, puede probar varios y elegir el que más le guste.
Se pueden enriquecer mezclándolos con: frutas (fresas, arándanos, plátano, manzana, pera, etc.), leche (leche de vaca, almendra, arroz, avena, etc.), yogurt o yogurt líquido, etc.
Para modificar o intensificar el sabor del suplemento puede añadir, por ejemplo, canela, saborizantes, chocolate o café soluble. Si no es diabético, también puede añadirle sirope o leche condensada.
Se puede modificar la textura mezclando el suplemento con espesantes, caldos, leche o leche en polvo.
Si tiene dudas o cree que ya no necesita los suplementos nutricionales, coménteselo a su médico o enfermera.


